Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Mac Nabbs -dijo Glenarvan-creo que su suposición no es admisible. Por distraÃdo que sea nuestro amigo no podemos suponer que haya aprendido un idioma por otro.
-Entonces, que me expliquen qué pasa.
-No explico -dijo Paganel-, demuestro. Acá está el libro que usé diariamente para vencer las dificultades del español. Verán si me equivoco.
Registró Paganel sus numerosos bolsillos y sacó un libro bastante arruinado que presentó con aire de triunfo. El mayor lo tomó y preguntó qué obra era.
-Os Lusiadas, una admirable epopeya.
- ¡Os Lusiadas! -exclamó Glenarvan.
-SÃ, sÃ, mi amigo, Os Lusiadas, del gran Camoens, ni más ni menos.
- ¡Camoens! -repitió Glenarvan-¡Pero, desdichado amigo, Camoens es portugués y hace seis meses que está aprendiendo ese idioma!
Paganel estaba muy confundido, luego reaccionó con una gran carcajada.
- ¡Ah, loco! -dijo al fin Paganel-¡Esto es el colmo!
¡Partir para la India y llegar a Chile! ¡Estudiar español y aprender portugués! ¡Esto ya es demasiado! Si no me corrijo, algún dÃa me tiraré por la ventana creyendo que tiro la colilla del cigarro.
Todos rieron junto con Paganel, que de buena gana se reÃa de sà mismo.