Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Thauka. Buen caballo, ligero. Arrastrará tras de sà a los lobos.
- ¡Ah, Thalcave!
- ¡Pronto, pronto! -respondió el indio.
Glenarvan le explicó a Roberto con voz emocionada:
-¡Roberto, hijo mÃo! ¿Lo oyes?, quiere sacrificarse por nosotros. Va a lanzarse a la llanura para desviar la saña de los lobos.
- ¡Amigo Thalcave! -respondió Roberto echándose a sus pies-No nos abandones, partamos juntos.
-No, malas bestias, asustadas. Thauka, ¡buen caballo!
- ¡No! Aunque sea asÃ, Thalcave, no te abandonará. ¡Yo debo partir! -dijo Glenarvan mientras trataba de tomar las riendas.
- ¡No! respondió el patagón tranquilamente.
-¡Yo partiré! ¡Salva a este niño, yo te lo confÃo, Thalcave! -dijo Glenarvan. El lord mezclaba palabras en castellano e inglés; pero no importaba el lenguaje, los gestos lo decÃan todo.
La discusión se prolongaba y el peligro crecÃa. Las carcomidas estacas de la empalizada ya cedÃan a la fuerza de los lobos.