Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Se prepararon a pasar la tormenta, atados a sus nidos para evitar que la fuerza del viento o del agua los derribase y se taparon lo mejor posible con sus ponchos. La inquietud que produce la llegada de la tormenta no los dejaba pegar un ojo, aunque no se movÃan siquiera de su posición.
Glenarvan se atrevió a avanzar a tientas fuera del follaje y contempló un cielo aterrador.
-¿Qué le parece, milord? -preguntó Paganel.
-Que si la tormenta se porta como promete será terrible.