Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -¡Socorro! ¡Socorro!
Austin se apresuró atenderle la mano.
-¿Qué pasa?
- ¡Los caimanes! i Los caimanes!'-respondió Wilson.
Rodeaban el tronco del árbol terribles animales cuyos cuerpos escamosos reflejaban las luces del incendio, sus colas enormes y sus mandÃbulas de dientes afilados aseguraban su ferocidad. Paganel reconoció que eran de la especie alegátor, conocida vulgarmente en América con el nombre de caimanes. Se podÃan contar diez animales al pie del ombú, su presencia les hacÃa ver cerca una muerte horrible; hasta el calmo mayor dijo, con acento tranquilo:
-Pareciera que éste es el fin del final.
Los hombres se sentÃan impotentes para luchar contra los elementos desencadenados, ni sabÃan qué socorro pedirle al cielo.
La tormenta comenzaba a amainar, pero en el sur se fue fórmando una enorme tromba que parecÃa unir las aguas con las nubes; giraba velozmente sobre sà misma atrayendo con gran fuerza el agua y las corrientes del aire.