Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur Thalcave levantó en sus brazos a Roberto y lo abrazó fuertemente; los otros le dieron la mano, contentos de volverlo a encontrar.
Después el patagón los condujo a un lugar techado en que ardía un buen fuego cuyo calor los reanimó, mientras se asaba carne de venado con la que saciaron su apetito. Después reflexionaron acerca de lo maravilloso de su salvación de tantos y tan diferentes peligros.
Thalcave contó su historia brevemente, haciendo recaer en su caballo toda la gloria de su salvación; luego Paganel le explicó la nueva interpretación del documento que quizá el indio no entendió, aunque le bastaba ver a sus amigos felices.
Después del obligado descanso en el ombú, todos estaban ansiosos de moverse, así que temprano se pusieron en marcha, en este caso a pie ya que no tenían dónde proporcionarse caballos; por otra parte no eran más que unos 75 km y Thauka no se negaría a llevar a alguno más fatigado o a dos si era necesario.
Comenzaron a recorrer zonas más altas, el paisaje era nuevamente monótono y desolado, sólo algunos arbolitos sobresalían de los pastos.