Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur

Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A él le parecía imposible tener el Duncan tan cerca y no poder comunicarse con sus tripulantes; le asaltaba la duda de que no hubiese llegado, pero razonaba que del 14 de octubre en que había partido de Talcahuano hasta el 12 de noviembre había tenido tiempo suficiente para llegar; confiaba en el Duncan que era tan buen barco y en su excelente capitán. Pero lord Glenarvan no se consolaba, buscaba en la oscuridad a todos los que amaba, a su querida Elena, a Mary Grant, a los tripulantes y se lamentaba de que sus ojos no fueran capaces de atravesar la oscuridad. Recordó entonces que Paganel era nictálope, es decir que podía ver de noche; corrió a despertarlo. El pobre Paganel se levantó refunfuñando, casi dormido, lo siguió por la playa tratando inútilmente de ver alguna lucecita; como no hablaba, Glenarvan le miró los ojos y vio que caminaba junto a él dormido, entonces lo llevó a su agujero y sin despertarlo lo sepultó en la arena.

Apenas rayó el alba, los expedicionarios se levantaron al oír gritar:

- ¡El Duncan! ¡El Duncan!

- ¡Hurra, hurra! -corearon todos.

Era verdad, a unas cinco millas de la costa, mar adentro, el yate se mantenía a poco vapor, el humo de su chimenea se confundía con las brumas del amanecer; un barco tan grande no podría acercarse más sin un gran peligro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker