Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur
Los Hijos del Capitán Grant en la América del Sur -Déjeme darle un apretón de manos, pues no pude hacerlo antenoche, ya que no se debe incomodar a los marinos en el momento de zarpar; pero hoy, capitán, tengo el mayor gusto en conocerlo.
John Mangles abrÃa enormes ojos mirando tanto a Olbinett como al recién llegado.
-Ahora -seguÃa el singular pasajero-que ya me he presentado y somos casi como dos antiguos amigos, hablemos y dÃgame si está contento con el Scotia.
-¿Qué entiende usted por el Scotia? -dijo por fin John Mangles.
-El Scotia que nos lleva, un buen buque cuyas cualidades fÃsicas me han elogiado mucho igual que las prendas morales de su bravo comandante, el capitán Burton* ¿Acaso no es pariente del gran viajero africano del mismo apellido?
-Caballero, yo no soy pariente del bravo viajero Burton, ni soy tampoco el capitán Burton.
-¡Ah! ¿Es usted entonces monsieur Burdness, el segundo del Scotia?
John Mangles no sabÃa si se encontraba frente a un loco o un atolondrado; iba a tratar de aclarar la situación, cuando regresaron a cubierta lord Glenarvan, su esposa y miss Grant. Al verlos, el desconocido exclamo.
- ¡Ah, pasajeros, pasajeros!