Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Allà dormÃan no solamente sobre los bancos, sino también sobre los fardos, cajas y hasta sobre las planchas del puente. Los marineros de la sala de máquinas eran los únicos que estaban despiertos y se mantenÃan de pie sobre el puente de proa. Dos luces, una verde y otra roja, proyectadas por los faroles de situación del buque, enviaban por babor y estribor algunos rayos oblicuos sobre los flancos del vapor. Era necesaria cierta atención para no pisar a los durmientes, caprichosamente tendidos aquà y allá. Para la mayor parte de los mujiks, habituados a acostarse sobre el duro suelo, las planchas del puente debÃan serles más que suficientes, pero habrÃan acogido de mala manera a quien les despertase con un puntapié o un pisotón. Miguel Strogoff, pues, ponÃa toda su atención en no molestar a nadie y, mientras iba hacia el otro extremo del buque, no tenÃa otra idea que la de combatir el sueño con un paseo un poco más largo.