Miguel Strogoff
Miguel Strogoff ¿Cómo iban a encontrar brazos para cultivar el suelo, para arar los campos, para recoger las cosechas, cuando era más productivo excavar en las minas a golpe de pico? Aquí el campesino ha dejado su sitio al minero. El pico se ve por todas partes mientras que el arado no se ve en ninguna. El pensamiento de Nadia, sin embargo, abandonó las lejanas provincias de lago Baikal y se fijó entonces en su situación presente. Se desdibujó un poco la imagen de su padre y vio la de su generoso compañero, a quien había conocido por primera vez sobre el ferrocarril de Wladimir, donde un providencial designio había hecho que lo encontrara. Se acordaba de sus atenciones durante el viaje, de su llegada a las oficinas de policía de Nijni-Novgorod y la forma tan sencilla con que se había dirigido a ella llamándola hermana; su dedicación a ella durante todo el viaje por el Volga y, en fin, todo lo que había hecho en esa terrible noche de tormenta en los Urales, por defender su vida con peligro de la propia.