Miguel Strogoff
Miguel Strogoff En aquel mismo lugar donde la tarenta acababa de franquear el río es en donde se termina lo que en el lenguaje militar se denomina «la cadena de Ichim», cadena de torres o fortines de madera, que se extienden desde la frontera sur de Siberia sobre un espacio de alrededor de cuatrocientas verstas (427 kilómetros). Antaño, estos fortines estaban ocupados por destacamentos de cosacos que se encargaban de proteger aquellas comarcas, tanto contra los kirguises como contra los tártaros.
Pero, abandonados desde que el gobierno moscovita creyó que estas hordas estaban reducidas a una sumisión absoluta, ahora, cuando hubieran sido tan necesarias, no servían para nada. La mayor parte de los fortines habían sido reducidos a cenizas y las humaredas, que los bateleros hicieron observar a Miguel Strogoff, arremolinándose por encima del horizonte meridional, indicaban la proximidad de la vanguardia tártara. En cuanto el transbordador depositó la tarenta sobre la orilla opuesta del Ichim, el vehículo reanudó su ruta por la estepa a toda velocidad.