Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -¿Sabes, vieja, que puedo hacerte torturar hasta que digas toda la verdad?
-He dicho la verdad y la tortura no hará cambiar en nada mis palabras.
-¿Ese siberiano no era Miguel Strogoff? -preguntó nuevamente Ivan Ogareff.
-¡No! ¡No era él! -respondió nuevamente también Marfa Strogoff-. ¿Cree que por nada del mundo renegaría de un hijo como el que Dios me ha dado?
Ivan Ogareff miró malignamente a la anciana, la cual no bajó la vista. No dudaba que había reconocido a su hijo en aquel siberiano y que si él había renegado de su madre entonces, y su madre renegaba de él a su vez, era por un motivo gravisimo. Para Ivan Ogareff, pues, no había ninguna duda de que el pretendido Nicolás Korpanoff era Miguel Strogoff, correo del Zar camuflado bajo un nombre falso y encargado de una mision cuyo conocimiento le era capital. Por ello dio la orden inmediata de que se iniciara su persecución. Después, volviéndose hacia Marfa Strogoff, dijo:
-Que esta mujer sea conducida a Tomsk.
Y mientras los soldados la apresaban con brutalidad, murmuró entre dientes:
-Cuando llegue el momento, ya sabré hacer hablar a esta vieja bruja.