Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Algunos minutos después se encontraba en el vivac de la plaza mayor, ante la presencia de Ivan Ogareff, el cual tuvo inmediato conocimiento de todos los detalles de la escena.
Ivan Ogareff, suponiendo la verdad, había querido interrogar él mismo a la anciana siberiana.
-¿Tu nombre? -preguntó con tono rudo.
-Marfa Strogoff.
-¿Tú tienes un hijo?
-Sí.
-¿Es correo del Zar?
-Sí.
-¿Dónde está?
-En Moscú.
-¿Tienes noticias suyas?
-No.
-¿Desde cuándo?
-Desde hace dos meses.
-¿Quién era, pues, aquel joven al que hace unos instantes has llamado hijo en la parada de posta?
-Un joven siberiano al que he confundido con él -respondió Marfa Strogoff-. Es la décima vez que creo encontrar a mi hijo desde que la ciudad está llena de extranjeros. Creo verlo por todas partes.
-¿Así que aquel joven no es Miguel Strogoff?
-No es Miguel Strogoff.