Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Muy pronto se fue acentuando poco a poco el ruido de las detonaciones, y tras él, sobre la parte izquierda de Kolyvan, los vapores se condensaban por encima del horizonte; y no eran nubes de humo, sino las grandes columnas blanquecinas muy claramente perfiladas que producen las descargas de artillería. Sobre la izquierda del Obi, los jinetes usbecks que perseguían a Miguel Strogoff se detuvieron a esperar el resultado de la batalla entre aquellas desiguales fuerzas. Por esta parte, Miguel Strogoff no tenía nada que temer, de manera que apresuró su marcha hacia la ciudad.
Sin embargo, las detonaciones se intensificaban, aproximándose sensiblemente. No se trataba de un ruido confuso, sino de cañonazos disparados uno tras otro. Al mismo tiempo la humareda, empujada por el viento, se elevaba en el aire, haciendo evidente que los combatientes se desplazaban con rapidez hacia el sur. Kolyvan iba a ser, con toda seguridad, atacada por su parte septentrional. Pero ¿intentaban las tropas rusas defenderla contra los tártaros o, por el contrario, lo que pretendían era recuperarla porque estaba en manos de las fuerzas de Féofar-Khan?