Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Para Miguel Strogoff no existía ninguna duda de que los rusos habían sido derrotados por los tártaros. Su último recurso era, pues, lanzarse a través de la estepa meridional. Pero en aquel momento se oyó una terrible descarga de fusilería, disparada de muy cerca de la estación telegráfica, y una lluvia de balas hizo añicos los cristales de la ventana.
Harry Blount, herido en la espalda, se desplomó.
Alcide Jolivet iba, en aquel momento, a transmitir una noticia suplementaria: Harry Blount, corresponsal del Daily Telegraph, caído a mi lado, herido por casco de metralla.. .cuando el impasible empleado le dijo con su inalterable calma:
-Señor, la comunicación está cortada.
Y, abandonando su ventanilla, tomó tranquilamente su sombrero, limpiándolo con la manga y, siempre sonriente, salió por una pequeña puerta que Miguel Strogoff no había visto.
La estación telegráfica fue entonces invadida por soldados tártaros, sin que el correo del Zar ni los periodistas tuvieran tiempo de batirse en retirada. Alcide Jolivet, con su inútil mensaje en la mano, se había precipitado hacia Harry Blount, tendido en el suelo y, con todo su noble coraje, lo había cargado sobre su espalda, con la intención de salir huyendo con su compañero.
¡Pero era ya demasiado tarde!