Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -Lo sabe -respondió el Zar-, pero lo que ignora es que Ivan Ogareff, al mismo tiempo que el papel de rebelde, se dispone a desempeñar el de traidor, y mi hermano tiene en él un encarnizado enemígo personal. La primera gran desgracia de Ivan Ogareff se debe a mi hermano y, lo que es peor, no conoce a este hombre. El proyecto de Ivan Ogareff es entrar en Irkutsk con nombre falso, ofrecer sus servicios al Gran Duque y ganarse su confianza. Así, cuando los tártaros cerquen la ciudad, él la entregará, franqueándoles la entrada y con ella a mi hermano, cuya vida estará directamente amenazada. Éstos son los informes que tengo; esto es lo que ignora mi hermano y que necesita saber.
-Pues bien, señor, un correo inteligente, con coraje...
-Lo estoy esperando.
-Y que actúe con rapidez -agregó el jefe de policia-porque, permitidme que lo recalque, señor, no hay tierra más propicia a las rebeliones que Siberia.
-¿Quieres decir que los exiliados políticos harán causa común con los invasores?
-gritó el Zar, perdiendo su dominio ante la insinuación del jefe superior de policía.
-Perdóneme Vuestra Majestad... -respondió, balbuceando, el interlocutor del Zar, pues era evidente que ése había sido el pensamiento que había atravesado por su mente inquieta y desconfiada.