Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Pasaron cuatro dÃas durante los cuales no cambió el estado de la situación. Los prisioneros no oyeron ni una sola palabra que hiciera alusión a un posible levantamiento del campamento tártaro. Continuaban siendo severamente vigilados y si hubiesen intentado escapar les hubiera sido imposible atravesar el cordón de infantes y jinetes que les guardaban noche y dÃa.
En cuanto a la comida que les daban, apenas era suficiente. Dos veces al dÃa les echaban un pedazo de intestino de cabra asado sobre carbones y unas porciones de ese queso llamado krut, fabricado con leche agria de oveja, el cual, mojado con leche de burra, constituye el plato kirguÃs conocido comúnmente con el nombre de kumyss. Y esto era todo lo que comÃan.
Aparte de esto, el tiempo se puso detestable y se produjeron grandes perturbaciones atmosféricas que amenazaban borrascas de lluvia.