Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Un cuarto de hora después llegaba a Zabediero y era introducida en la casa que ocupaba el lugarteniente del Emir.
Ivan Ogareff la recibió inmediatamente.
-¿Qué deseas de mí, Sangarra? -le preguntó.
-El hijo de Marfa Strogoff está en el campamento -respondió Sangarra.
-¿Prisionero?
-Prisionero.
-¡Ah! --exclamó Ivan Ogareff-. Yo sabré...
-Tú no sabrás nada -le cortó la gitana-, porque ni siquiera lo conoces.
-¡Pero lo conoces tú! ¡Tú lo has visto, Sangarra!
-No lo he visto, pero su madre se ha traicionado con un movimiento que me lo ha revelado todo.
-¿No te equivocas?
-No.
-Tú sabes la importancia que para mí tiene la detención del correo -dijo Ivan Ogareff-. Si la carta que le entregaron en Moscú llegara a Irkutsk, si consigue llevarla al Gran Duque, éste estará sobre aviso y no podré llegar hasta él. ¡Es preciso que consiga esa carta a cualquier precio! ¡Ahora vienes a decirme que el portador de esa carta esta en mi poder! ¡Te lo repito, Sangarra, ¿no te equivocas?!