Miguel Strogoff
Miguel Strogoff El ambicioso y feroz Féofar-Khan, que gobernaba entonces ese rincón de Tartaria apoyado por otros khanes, principalmente los de Khokhand y Kunduze, guerreros crueles y rapaces, dispuestos siempre a lanzarse a las empresas mas gratas al instinto tártaro, y ayudado por los jefes que mandaban las hordas de Asia central, se había puesto a la cabeza de esta invasión, de la que Ivan Ogareff era el verdadero cerebro. Este traidor, impulsado tanto por su insensata ambicion como por su odio, había organizado el movimiento de los invasores de forma que cortase la gran ruta siberiana.
¡Estaba loco si, de verdad, creía debilitar el Imperio moscovita! Bajo su inspiración, el Emir -éste era el título que tomaban los khanes de Bukhara-había lanzado sus hordas más allá de la frontera rusa, invadiendo el gobierno de Semipalatinsk, en donde los cosacos, poco numerosos en ese punto, habían tenido que retroceder ante ellas. Había avanzado luego más allá del lago Baljax, arrastrando a su paso a la población kirguise, saqueando, asolando, enrolando a los que se sometían, apresando a los que ofrecían resistencia, iba trasladándose de una ciudad a otra, seguido de toda la impedimenta típica de un soberano oriental (lo que podría llamarse su casa civil, mujeres y esclavas), todo ello con la audacia de un moderno Gengis-Khan.