Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -No... No está bien... -respondió Miguel Strogoff, que deseaba permanecer impasible.
-Padrecito -continuó Nicolás-, encuentro que te indignas bastante cuando hablo ante ti de Ivan Ogareff. ¡Tu corazón de ruso debe de saltar cuando se pronuncia ese nombre!
-Créeme, amigo, le odio yo más de lo que tú podrás odiarle nunca -dijo Miguel Strogoff.
-¡Eso no es posible! -respondió Nicolás-. ¡No, no es posible! ¡Cuando pienso en Ivan Ogareff, en el daño que ha hecho a nuestra santa Rusia, me domina la cólera, y si lo tuviera delante de mí..
-¿Qué harías ... ?
-Yo creo que lo mataría.
-Estoy seguro -respondió tranquilamente Miguel Strogoff.
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