Miguel Strogoff
Miguel Strogoff A la salida de Kamsk, Miguel Strogoff hizo saber a Nicolás y Nadia que sólo encontrarÃan una pequeña ciudad de cierta importancia, Nijni-Udinsk, antes de llegar a Irkutsk. Nicolás respondió que ya lo sabÃa, tanto más cuanto que esta pequeña ciudad contaba con una estación telegráfica. Por eso, s, Nijni-Udinsk estaba abandonada como Kamsk, no tendrÃa más remedio que buscar trabajo en la capital de Siberia oriental. La kibitka pudo vadear, sin demasiada dificultad, el pequeño rÃo que corta la ruta más allá de Kamsk y entre el Yenisei y uno de sus grandes tributarios, el Angara, que riega Irkutsk, ya no habÃa que temer el obstáculo de ningún gran curso de agua, más que, tal vez, el Dinka. El viaje, pues, no podÃa experimentar retrasos por parte alguna. Desde Kamsk al poblado más próximo, la etapa era muy larga, alrededor de ciento treinta verstas.
No es preciso decir que las paradas reglamentarias se cumplieron religiosamente, «sin lo cual --decÃa Nicolás-, el caballo hubiera reclamado justamente». HabÃan convenido que este resistente animal descansarÃa cada quince verstas y en todos los contratos, aunque sea con bestias, deben observarse sus cláusulas.
Después de haber franqueado el pequeño rÃo Biriusa, la kibitka llegaba a Biriusinsk, en la mañana del 4 de septiembre.