Miguel Strogoff
Miguel Strogoff ¡Nicolás no podía estar lejos! ¡Solamente él había podido murmurar el nombre de Miguel! ¿Dónde estaba? Nadia ya no tenía ni fuerzas para llamarlo. Miguel Strogoff, arrastrándose por el suelo, buscaba con la mano. De pronto, Serko lanzó un nuevo ladrido y se precipitó sobre una gigantesca ave que se había posado en tierra.
Era un buitre que, cuando Serko se lanzó sobre él, levantó el vuelo, pero casi inmediatamente volvió a la carga, atacando al perro... ¡Éste ladró todavía al buitre... Pero un formidable picotazo se abatió sobre su cabeza y, esta vez, Serko cayó sin vida sobre el suelo!
Al mismo tiempo, un grito de horror se escapó de la garganta de Nadia.
-¡Allí... Allí!
¡Una cabeza sobresalía del suelo! La joven hubiera tropezado con ella de no ser por la intensa claridad que el cielo proyectaba sobre la estepa. Nadia cayó arrodillada al lado de aquella cabeza.