Miguel Strogoff
Miguel Strogoff En esta época los fríos ya se dejan sentir. En cuanto llega a este territorio, sometido a unas condiciones climatológicas tan particulares, el otoño parece que queda anulado por un precoz invierno.
Eran los primeros días de octubre y el sol ya se escondía por detrás del horizonte a las cinco de la tarde, bajando la temperatura de las largas noches por debajo de los cero grados. Las primeras nieves, que no desaparecerían hasta el verano, ya teñían de blanco las cimas vecinas del Baikal. Durante el invierno siberiano, este mar interior, con una capa de hielo de varios pies de espesor, se veía cruzado continuamente por los trineos de los correos y de las caravanas.