Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Cuando llegaron a Livenitchnaia encontraron el puerto completamente abandonado, pero como era imposible entrar en Irkutsk por ningún otro camino, porque la ciudad estaba completamente rodeada por el ejército tártaro, cuando llegó la balsa ya llevaban allí tres embarazosos días, sin saber qué decisión tomar. Los fugitivos les comunicaron sus proyectos y como ciertamente tenían bastantes probabilidades de que pudieran pasar desapercibidos durante la noche hasta llegar a Irkutsk, intentaron la aventura.
Alcide Jolivet se puso inmediatamente en contacto con el viejo marinero y le pidió pasaje para él y para su compañero, ofreciéndole pagar el precio que se les exigiera, fuera cual fuese.
-Aqui no se paga -le respondió con gravedad el marinero-, se arriesga la vida. Eso es todo.