Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -He de hacer llegar a Vuestra Alteza una súplica que se le dirige por mediación mía.
-¿Dirigida por ... ?
-Los exiliados, de los que, como Vuestra Alteza sabe, hay quinientos en la ciudad. , Los exillados políticos, repartidos por toda la provincia, quedaban concentrados en Irkutsk desde el comienzo de la invasión. Obedeciendo la orden de refugiarse en la ciudad, abandonando los lugares donde ejercían diversas profesiones, unos de médicos, otros de profesores, bien en el Instituto, en la Escuela Japonesa o en la Escuela de Navegación. Desde el primer momento el Gran Duque, confiando como el Zar en su patriotismo, los había armado, encontrando en ellos unos valientes defensores.
-¿Qué piden los exiliados? -preguntó el Gran Duque.
-Piden la autorización de Vuestra Alteza para formar un cuerpo de elite, que sea situado a la cabeza de la primera salida -repondió el jefe de policía.
-Sí -dijo el Gran Duque, embargado por una emocion que no intentó disimular-.
¡Estos exilados son rusos y tienen derecho a luchar por su país!
-Creo poder afirmar -agregó el gobernador general-que Vuestra Alteza no tendrá mejores soldados.
-Pero necesitan un jefe. ¿Quién va a ser? -preguntó el Gran Duque.