Miguel Strogoff
Miguel Strogoff -Sí... ya me acuerdo... ¡Pero lo merecía, ese miserable, que ahora ha traicionado a su país conduciendo una invasión de bárbaros!
-Su Majestad, el Zar -respondió Ivan Ogareff-quería, por encima de todo, que Vuestra Alteza fuera advertido de los criminales proyectos de Ivan Ogareff contra vuestra persona.
-Sí... La carta me informa...
-Su Majestad me dijo personalmente que durante mi viaje por Siberia tenía que desconfiar, sobre todo, de ese traidor.
-¿Has tropezado con él?
-Sí, Alteza, después de la batalla de Krasnoiarsk. Si hubiera podido sospechar que era portador de una carta dirigida a Vuestra Alteza en la que se descubrían sus proyectos, no me habría perdonado.
-¡Sí, hubieras estado perdido! -respondió el Gran Duque-. ¿Y cómo has podido escapar?
-Lanzándome al Irtyche.
-¿Cómo has entrado en Irkutsk?
-Gracias a una salida que se ha efectuado esta misma noche para rechazar a un destacamento tártaro. Me he mezclado entre los defensores de la ciudad y he podido darme a conocer, haciendo que se me condujera inmediatamente ante Vuestra Alteza.