Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Sin embargo, no podía demorarse ese momento, porque era preciso terminar el asedio antes de que las tropas rusas llegaran a la vista de Irkutsk. Ivan Ogareff tomó su decisión y aquella misma noche, desde lo alto del glacis, cayó un papel en manos de Sangarra.
El traidor había resuelto entregar Irkutsk la noche siguiente, 5 de octubre, a las dos de la madrugada.
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LA NOCHE DEL 5 AL 6 DE OCTUBRE
El plan de Ivan Ogareff había sido combinado con el mayor cuidado y, salvo circunstancias imponderables, debía tener éxito. Era preciso que la puerta de Bolchaia estuviera libre de defensores en el momento en que la abriera. Por lo tanto, era indispensable que en aquel momento, la atención de los mismos se dirigiera hacia otro punto de la ciudad. Para ello había combinado con el Emir una serie de acciones que dispersaran la atención de los defensores.
Estas acciones debían llevarse a cabo por el lado de los suburbios de Irkutsk, hacia arriba y hacia abajo del río, sobre su orilla derecha.