Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Pero, mientras no se veía un soldado por ninguna parte, no ocurría así con los oficiales ya que, desde la víspera, los ayudas de campo con destino en el Palacio del gobernador se habían lanzado en todas direcciones, todo lo cual constituía un movimiento desacostumbrado que sólo podía explicarse dada la gravedad de los acontecimientos. Los correos se multiplicaban por todos los caminos de la provincia, ya hacia Wladimir, ya hacia los montes Urales. El cambio de despachos telegráficos entre Moscú y San Petersburgo era incesante. La situación de Nijni-Novgorod, no lejos de la frontera siberiana, exigla evidentemente serias precauciones. No se podía olvidar que en el siglo XIV la ciudad había sido tomada dos veces por los antecesores de estos tártaros que ahora la ambición de Féofar-Khan lanzaba a través de las estepas kirguises.