Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Dick Sand temía tener que explicar a la madre de Jack la verdadera traición de Harris, que había consistido en dejarles extraviados en una región africana. Pero aquella mujer, que abrigaba la esperanza de ser conducida a la costa, nada preguntó, seguramente porque todos sus pensamientos eran para su hijo, a quien llevaba en brazos adormilado.
Todos caminaban en silencio, mirando a ambos lados aquel interminable cementerio.
Entretanto, el cauce del riachuelo se hundía y se ensanchaba alternativamente. Su corriente era menos impetuosa, lo que hizo pensar a Dick Sand que dentro de poco se haría navegable o vertería sus aguas a otro río más importante que desembocase en el Atlántico.
Los árboles escaseaban, mientras altas cañas de bambú se erguían tan elevadas por encima de la hierba, que el mismo Hércules no las dominaba con la cabeza. El paso del grupo sólo podía ser notado por la agitación de las cañas.
A las tres de la tarde de aquel mismo día empezó a modificarse la naturaleza del terreno. El suelo, más pantanoso, estaba cubierto de espeso musgo, lo que daba a entender que en la época de -las grandes lluvias aquella llanura debía de quedar inundada.