Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años -Efectivamente; no hay duda; es una jubarte lo que tenemos ante nuestros ojos -corroboró el capitán.
-Con su captura -comentó el jefe de la tripulación- obtendrÃamos en pocas horas la mitad de los 200 barriles de aceite que nos faltan.
-SÃ, sÃ... En efecto -murmuró el capitán.
Varios marineros, subidos en las flechas de los obenques del trinquete, exhalaban gritos de codicia y todos los hombres de la tripulación se animaban al contemplar el cetáceo. Era evidente que representaba todo un cargamento de aceite.
El capitán no pronunciaba palabra y todos los marineros parecÃan atraÃdos por algo irresistible.
El pequeño Jack exclamó:
- ¡Mamá! ¡Yo quiero coger la ballena para ver cómo es!
- ¿Que quieres ese ballena, hijo mÃo? -dijo el capitán, dejando escapar de sus labios unas palabras que hacÃa rato le cosquilleaban-. ¿Y por qué no hemos de capturarla, amigos mÃos? Claro que somos pocos, pero...
- ¡Hurra! ¡Hurra! -gritaron los marineros.
El capitán, sin pérdida de tiempo, impartió las órdenes oportunas para la partida de caza, que en aquella ocasión tendrÃa que llevarse a cabo con una sola embarcación por falta de hombres.