Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años La señora Weldon creyó un deber preguntar al capitán si constituía algún peligro atacar una ballena en tales condiciones, ya que ella sabía que eran tres las balleneras que generalmente se empleaban para la persecución de los cetáceos.
El capitán sólo disponía de cinco marineros para armar un ballenero, ya que utilizar el concurso de los negros, que se habían ofrecido, era imposible. El manejo de una lancha de pesca exige marineros muy expertos.
-Puede estar tranquila, señora -argumentó el capitán Hull-; en varias ocasiones he tenido que pescar una ballena con una sola embarcación y siempre he acabado por capturarla.
No le quedaba otro remedio al capitán que confiar a Dick Sand el cuidado de la goleta, a pesar de que éste hubiera querido tomar parte en la pesca. Sin embargo, comprendió que los brazos de un hombre valían más que los suyos para la navegación de la ballenera, y se resignó, acatando las órdenes de su jefe.
El mar, muy tranquilo en aquellos momentos, favorecía las maniobras de la ballenera. El viento empezaba a amainar y la Pilgrim sólo derivaría de una manera insensible mientras la tripulación estuviese alejada.