Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años - ¿Puedes saber cuál es la posición actual del barco? -inquirió la señora Weldon.
-Es muy sencillo -respondió Dick-. Sólo he de consultar el mapa donde el capitán Hull fijó ayer el punto. De este modo pondré al navío en buena dirección, con la proa hacia el Este, poco más o menos en dirección al punto del litoral americano.
-Muy bien, Dick. Llegaremos a Valparaíso o a cualquier punto del litoral. Lo importante es llegar a alguna parte.
La primera providencia de Dick fue dirigirse a la habitación del capitán para ver el mapa y marcar la posición actual de la Pilgrim. Inclinada sobre el mapa, la señora Weldon contemplaba la silueta oscura que en el mapa figuraba la tierra, a la derecha de aquel vasto océano. Era el litoral de América del Sur que, cual inmenso dique, se levanta entre el Pacífico y el Atlántico, desde el cabo de Hornos hasta las costas de Colombia.
Dick sabía que la tierra estaba muy lejos y que aquella distancia no podía medirse sólo con unos cientos de millas. Pero no se desalentó. Se había convertido en un hombre responsable de sus actos y había llegado el momento de actuar sin desfallecimiento. La brisa, que soplaba del Noroeste, tenía que ser aprovechada de inmediato.
Dick Sand llamó a los negros.