Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años A eso de las tres de la mañana se produjo algo extraño. Los ojos de Tom, que se hallaban fijos en un punto luminoso de la bitácora, perdieron en un instante el sentido de la visión, y el negro cayó en una especie de somnolencia anestésica. Sus sentidos se embotaron y por eso no vio que una sombra, la de Negoro, se deslizaba por el puente hasta la misma bitácora, debajo de la cual colocó un pesado objeto que llevaba en la mano.
Observó unos momentos la esfera luminosa de la brújula y se retiró con el mismo sigilo.
Si al día siguiente Dick se hubiese dado cuenta del objeto colocado por el portugués debajo de la bitácora, lo hubiera separado inmediatamente. Se trataba de un trozo de hierro de magnetita, cuya influencia, corno es sabido, altera los campos magnéticos. En consecuencia, la aguja de la brújula sufrió una alteración, siendo desviada del Norte magnético, señalando el Nordeste, produciendo, por tanto, una desviación de un cuarto de cuadrante.
Cuando Tom volvió en sí de su sopor, al dirigir la vista hacia el compás creyó que la Pilgrim había perdido la dirección, y llevado por su buena voluntad movió la barra con el propósito de colocar la proa del navío hacia el Este. Sin embargo, lo que hizo fue desviar el barco en un cuarto de cuadrante, dirigiéndolo hacia el Suroeste.