Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años La Pilgrim navegaba entonces a una velocidad de 160 millas diarias, como término medio, velocidad máxima que podía esperarse de un navío de aquellas características.
Así, sin ningún otro incidente, transcurrió la semana del 14 al 21 de febrero, mientras Dick Sand acariciaba la esperanza de cruzarse con algún buque, puesto que su opinión era que se encontraban próximos a los parajes frecuentados por los correos que hacen la travesía de un hemisferio a otro.
Sin embargo, a pesar de la vigilancia observada, el mar continuaba desierto y ninguna nave aparecía a la vista.