Un Drama en México
Un Drama en México La distancia apagó el ruido de los martillos de las fundiciones y de las hachas de los astilleros que se perdía en lontananza. A la altura del pueblo de Partick, las casas de campo y de recreo substituyeron a las fábricas. El Delfín, moderando su marcha, navegaba entre los diques que contienen el río encajonándolo a veces en pasos muy estrechos, inconveniente de poca importancia, pues en un río navegable importa mucho más la profundidad que la anchura. El steamer, guiado por la mano de un excelente piloto del mar de Irlanda, se deslizaba sin vacilar entre las boyas flotantes y las columnas de piedra y de los biggings[4] coronados por fanales que marcan el canal. Pronto dejó atrás el anejo de Renfrew. El Clyde se ensanchó entonces al pie de las colinas de Kilpatrick y delante de la bahía de Bowling, en el fondo de la cual se abre la boca del canal que une a Edimburgo con Glasgow.
Por fin, a cuatrocientos pies, en los aires, el castillo de Dumbarton dibujaba su silueta, apenas perfilada, entre la bruma, y pronto, en la orilla izquierda, las naves del puerto de Glasgow oscilaron bajo la acción de las olas agitadas por el Delfín. Algunas millas más allá quedó atrás Greenock, la patria de Jacobo Watt. El Delfín se hallaba en la desembocadura del Clyde, a la entrada del golfo por el cual vierte sus aguas en el canal del Norte.