Un Drama en México
Un Drama en México —¡Gracias, señor, gracias por su abnegación que no me hubiera atrevido jamás a esperar de un extranjero!
—Miss —dijo el capitán, que no comprendÃa ni podÃa comprender—, no sé…
—Sin embargo, va usted a correr muchos peligros por mi, comprometiendo quizá sus intereses. ¡Y habÃa hecho usted ya tanto admitiéndome a bordo de su buque y concediéndome una hospitalidad a la que no podÃa tener ningún derecho!
—Perdone usted, miss Jenny, pero le aseguro que no sé a qué se refiere… Me he portado con usted como debe portarse todo hombre bien educado, mi conducta no merece tanta gratitud ni que me dé usted las gracias.
—Señor Playfair —repuso la joven —, es inútil fingir: Crockston me lo ha contado todo.
—¡Ah! ¿Crockston se lo ha contado todo? Pues entonces comprendo mucho menos que haya usted abandonado su camarote para venir a decirme unas cosas.
Al hablar asà el capitán se hallaba en una situación embarazosa. Se acordaba de la manera, nada afable, con que habÃa acogido las proposiciones del americano; pero miss Jenny no le dio tiempo para explicarse, afortunadamente para él, pues le interrumpió diciendo: