Un Drama en México
Un Drama en México —Miss Jenny —le dijo—, probablemente tratará de darnos caza la corbeta que se ve allá a barlovento, y como sin duda nos hablará con la boca de sus cañones, le ofrezco el brazo para acompañarla a usted a su camarote.
—Gracias, señor Playfair —repuso la joven mirando fijamente al capitán—, pero como no he visto nunca un disparo de cañón…
—Sin embargo, miss, como a pesar de la distancia pudiera alcanzarnos una bala…
—¡Bah! no me han educado como a niña miedosa. Estoy acostumbrada a todos los peligros en América, y le aseguro que las balas del Iroqués no me harán bajar la cabeza.
—¡Es usted valiente, miss Jenny!
—Admitiendo, pues, que no soy cobarde, le ruego me permita permanecer a su lado.
—Nada le puedo negar, miss Jenny —respondió el capitán encantado de la admirable serenidad de la americanita.
Apenas acababa de pronunciar estas palabras cuando se vio una humareda blanca que salÃa de las bordas de la corbeta, y antes que se hubiera percibido el estampido, un proyectil cilindro-cónico, girando con espantosa rapidez y rasgando el aire se dirigió hacia el DelfÃn.