Un Drama en México
Un Drama en México En ese instante, un cohete se elevó desde el Asia.
—¡Hemos vencido! —gritó MartÃnez.
El disparo del capitán se perdió en el aire.
La escena no fue larga. El capitán atacó cuerpo a cuerpo al teniente; pero pronto, abrumado por el superior número de enemigos y gravemente herido, se tuvo que someter.
Sus oficiales compartÃan su suerte unos momentos más tarde.
Izaron algunos fanales en las jarcias del brick para avisar a los del Asia. El motÃn habÃa estallado y triunfado también a bordo del navÃo de lÃnea.
El teniente MartÃnez era el amo a bordo de la Constancia y sus prisioneros fueron arrojados en desorden al interior de la cámara del consejo.
Pero, a la vista de la sangre, se habÃan reavivado los instintos feroces de la tripulación.
No era suficiente haber vencido, habÃa también que matar.
—¡Degollémoslos! —gritaban muchos de aquellos locos—. ¡Vamos a matarlos! ¡Los muertos no hablan!
El teniente MartÃnez, a la cabeza de los amotinados más sanguinarios, se lanzó hacia la cámara del consejo; pero el resto de la tripulación se opuso a la matanza y los oficiales se salvaron.