Un Drama en México
Un Drama en México —¡Traigan al capitán Orteva al puente! —ordenó MartÃnez.
Se le obedeció.
—Orteva —dijo Martines—, ahora soy yo quien manda los dos barcos. Don Roque es, como tú, prisionero mÃo. Mañana los abandonaremos a los dos en una costa desierta; luego dirigiremos nuestra ruta hacia los puertos de México y los barcos serán vendidos al gobierno republicano.
—¡Traidor! —exclamó Orteva.
—¡Relingen las velas bajas! ¡Aten a este hombre en la toldilla! —dijo, señalando al capitán.
Se le obedeció.
—¡Los demás, al fondo de la cala! ¡Listos para virar por avante! ¡Orcen! ¡Adelante, camaradas!
La maniobra fue prontamente ejecutada. El capitán Orteva se encontró desde entonces a sotavento del navÃo, tapado por la cangreja, y todavÃa se le oÃa llamar a su teniente «infame
»y «traidor».
MartÃnez, fuera de sÃ, se lanzó sobre la toldilla con un hacha en la mano. Le impidieron llegar junto al capitán; pero, de un fuerte hachazo, consiguió cortar las escotas de la cangreja.
La botavara, violentamente arrastrada por el viento, golpeó al capitán y le destrozó el cráneo.