Un Drama en México
Un Drama en México Un grito de horror se elevó desde el brick.
—¡Ha sido un accidente! —exclamó MartÃnez—¡Arrojen el cadáver al mar!
Y se le obedeció de nuevo.
Los dos navÃos reemprendieron su ruta a toda vela hacia las costas mexicanas.
Al dÃa siguiente avistaron un islote a estribor. Se lanzaron los botes del Asia y la Constancia y los oficiales, con excepción del aspirante Pablo y del contramaestre Jacopo, que se habÃan pasado al bando del teniente MartÃnez, fueron abandonados en la desierta costa.
Pero, por suerte, algunos dÃas más tarde fueron recogidos por un ballenero inglés que los llevó a Manila.
Unas semanas después los dos barcos fondeaban en la bahÃa de Monterrey, al norte de la antigua California. MartÃnez dio cuenta de sus intenciones al comandante militar del puerto. Le ofrecÃa entregar a México, que carecÃa de marina de guerra, los dos navÃos españoles con sus municiones y su armamento, asà como poner sus tripulaciones a disposición de la Confederación mexicana. En contrapartida, ésta debÃa pagarles todo lo que se les adeudaba desde su partida de España.