Un Drama en México
Un Drama en México EN el muelle de Charleston se reunió una multitud inmensa que acogió al Delfín con hurras y aplausos. Los habitantes, bloqueados por mar, no estaban acostumbrados a recibir visitas de buques europeos, y se preguntaban con estupor qué iba a hacer en sus aguas aquel magnífico barco que ostentaba con orgullo el pabellón inglés; pero, cuando se supo el objeto porque había franqueado los pasos de Sullivan, cuando cundió la voz de que su cargamento era contrabando de guerra, las aclamaciones se redoblaron y el entusiasmo no tuvo límites.
Jacobo Playfair se puso inmediatamente al habla con el general Beauregard, comandante militar de la plaza, el cual recibió muy bien al joven capitán que llegaba en el momento más oportuno para proveer a sus soldados del vestuario y municiones que tanto necesitaban. Se convino en que la descarga se haría sin pérdida de momento, y numerosos brazos acudieron en ayuda de los marineros ingleses.
Antes de saltar a tierra, miss Halliburtt hizo a Jacobo las más apremiantes recomendaciones relativas al prisionero. El capitán se había consagrado por completo al servicio de la joven.