Un Drama en México
Un Drama en México —¡Bien! —dijo el capitán estrechando la mano de Crockston—. Te comprendo, valiente.
Eres hombre de resolución, y yo, pese al tÃo Vicente y al cargamento del DelfÃn, me dejo hacer pedazos por miss Jenny.
—Nada de hacerse pedazos —respondió el americano—, porque con eso sólo los peces salen ganando. Lo esencial es salvar a mister Halliburtt.
—Será muy difÃcil, como comprendes.
—No tanto.
—Está estrechamente vigilado.
—Es claro.
—La evasión ha de ser casi milagrosa.
—¡Bah! —dijo Crockston —; un prisionero esta más poseÃdo de la idea de salvarse que sus guardianes de la de conservarle preso. Luego un prisionero debe siempre conseguir libertarse. Todas las probabilidades están en su favor. Mister Halliburtt, gracias a nuestras maniobras, se salvará.
—Tienes razón.
—Siempre.
—Pero, ¿cómo te las compondrás? Se necesita un plan, es preciso tomar precauciones.
—Pensaré.