Un Drama en México
Un Drama en México Aun no habÃa dado cincuenta pasos fuera de la casa del gobernador, cuando tropezó con Crockston. El digno americano le acechaba desde su salida.
—¿Qué hay, capitán?
Jacobo miró con fijeza a Crockston, y éste comprendió que las noticias no eran buenas.
—¿Ha visto usted a Bauregard? —preguntó.
Sà —respondió Jacobo.
—¿Le ha hablado de mister Halliburtt?
—No. Me ha hablado él.
—¿Y qué?
—Que… ¿se puede decir todo, Crockston?
—Todo, capitán.
—Pues bien, ¡el general Bauregard me ha dicho que tu amo será fusilado antes de ocho dÃas!
En lugar de desesperarse, como hubiera hecho otro cualquiera, el americano sonrió ligeramente y exclamó:
—¡Bah! ¿Qué importa?
—¡Cómo qué importa! —exclamó Playfair—¿No te he dicho que mister Halliburtt va a ser fusilado?
—SÃ, pero antes de seis dÃas estará a bordo del DelfÃn, y antes de siete, el DelfÃn estará en medio del océano…