Un Drama en México
Un Drama en México —No es éste el momento de enternecerse —dijo —. Hablemos, y hablemos cuerdamente.
—¿Tienes algún plan, Crockston? —preguntó la joven.
—Siempre tengo un plan —respondió el americano—. Esa es mi especialidad.
—Pero, ¿es bueno? —dijo Jacobo.
—Excelente; todos los ministros de Washington juntos no podrÃan imaginar otro mejor.
Es como si tuviéramos ya a bordo a mister Halliburtt.
Crockston hablaba con tanta seguridad y manifiesta adhesión que no habÃa medio de dudar de sus palabras.
—Te escuchamos, Crockston —dijo Playfair.
—Usted, capitán, irá a pedir al general Beauregard un servicio que no le negara.
—¿Cuál?
—Le dirá que tiene usted un pÃcaro perdido que, durante la travesÃa, ha excitado la tripulación a la rebeldÃa; le pedirá que durante su permanencia en Charleston, lo tenga encerrado en la ciudadela; pero con la condición de devolverlo al partir, para que pueda usted entregarlo a la justicia de su paÃs.
—Haré todo eso —dijo Jacobo sonriendo—¿y el general aceptará gustoso?
—Estoy seguro de ello —repuso Crockston.