Un Drama en México
Un Drama en México —Pero me falta una cosa.
—¿Qué?
—El pÃcaro.
—Está delante de usted.
—¡Cómo! ese pillastre…
—Soy yo, con su permiso.
—¡Oh corazón noble y valiente! —exclamóJenny, apretando con sus pequeñas manos las callosas del americano.
—¡Crockston! ¡amigo mÃo! —dijo Playfair —, te comprendo; y sólo siento no poder ocupar tu puesto.
—Cada uno a su papel.—replicó Crockston. En mi puesto se verÃa usted mucho más apurado que yo. Bastante tendrá que hacer luego para salir de la rada, bajo el cañón de los federales y el de los confederados; cosa que yo harÃa bastante mal.
—Continúa.
—Una vez dentro de la ciudadela, que conozco al dedillo, veré cómo me las compongo, pero me las compondré bien. Entretanto, cargará usted su barco.
—¡Oh! los negocios me importan ya muy poco —exclamó el capitán.