Un Drama en México
Un Drama en México —¡Remen firme, amigos mÃos! —gritó Jacobo, animando a sus marineros—. Esos cohetes han alumbrado mi camino. El DelfÃn no dista de nosotros cien yardas. Oigo la campana de a bordo. ¡Adelante! ¡Veinte libras para ustedes si llegamos en cinco minutos!
La barca parecÃa rozar sólo las olas. Todos los corazones palpitaban con violencia. Un cañonazo acababa de resonar en dirección a la ciudad, a veinte brazas de la embarcación.
Crockston oyó pasar un cuerpo rápido que podÃa ser un proyectil.
La campana del DelfÃn se habÃa lanzado a vuelo. La lancha se acercaba. Algunos golpes de remo hicieron que atracasen, y pocos segundos después, Jenny caÃa en brazos de su padre.
La lancha fue izada enseguida y Jacobo subió a la toldilla.
—Señor Mathew, ¿hay presión?
—SÃ, capitán.
—Corte la amarra, y a toda máquina.
Algunos minutos después, las dos hélices llevaban el buque hacia el paso principal, separándole del fuerte Sumter.
—Señor Mathew —dijo Jacobo—, no podemos pensar en tomar los pasos de Sullivan, pues caerÃamos bajo el fuego de los confederados.