Un Drama en México
Un Drama en México La niebla, que se habÃa elevado, permitÃa distinguir una gran fragata, que maniobraba para cerrar el paso al DelfÃn. Era necesario a toda costa ganarle en velocidad, pidiendo a la máquina, un exceso de fuerza impulsiva; si no todo estaba perdido.
—¡Toda barra a estribor! —gritó el capitán.
Y se lanzó al puente colocado sobre la máquina. Por orden suya, se detuvo el movimiento de una hélice, y por el impulso de la otra, el DelfÃn viró con rapidez maravillosa en un cÃrculo muy reducido. Asà evitó correr hacia la fragata federal y avanzó con ello hacia la entrada del paso. La cuestión era de rapidez.
Jacobo comprendió que en ello estribaba su salvación, la de Jenny y su padre, la de toda la tripulación. La fragata llevaba considerable delantera. Los torrentes de negro humo que brotaban de su chimenea, revelaban que forzaba sus fuegos. Jacobo no era hombre capaz de darse por vencido.
—¿Cómo estamos? —preguntó al maquinista.
—En el máximum de presión —contestó éste—. El vapor se escapa por todas las válvulas.
—¡Cárguelas! —mandó el capitán.
Sus órdenes se ejecutaron a riesgo de volar el buque.