Un Drama en México
Un Drama en México Eran MartÃnez y José. El gaviero conocÃa perfectamente el camino. ¡HabÃa recorrido tantas veces las montañas del Anahuac! Por eso rehusó los servicios del guÃa indio que les habÃan propuesto, y, cabalgando en dos excelentes caballos, los dos aventureros se dirigieron rápidamente hacia la capital mexicana.
Después de dos horas de un rápido galope que no les habÃa permitido hablar, los jinetes se detuvieron.
—¡Al paso, mi teniente, al paso! —exclamó sofocado José—. ¡Santa MarÃa! ¡PreferirÃa cabalgar durante dos horas en el sobrejuanete durante una ráfaga de noroeste!
—¡Démonos prisa! —respondió MartÃnez—¿Tú conoces bien el camino, José? ¿Lo conoces bien de veras?
—Tan bien como tú la ruta de Cádiz a Veracruz; y, además, no nos retrasarán ni las tempestades del golfo, ni las barras de Taspán o de Santander. Asà que, ¡al paso!
—¡No, al contrario, más deprisa! —replicó MartÃnez, espoleando su caballo—. Temo la desaparición de Pablo y Jacopo. ¿Pretenderán aprovecharse ellos solos del trato y robarnos nuestra parte?
—¡Por Santiago! ¡No faltarÃa más que eso: robar a buenos ladrones, como nosotros! —
respondió cÃnicamente el gaviero.
¿Cuántos dÃas de marcha tendremos antes de llegar a México?