Un Drama en México
Un Drama en México Martínez y José se protegieron, pues, bajo una especie de enramada y se prepararon para cenar una cabeza de carnero. Excavaron un agujero en el suelo y, después de haberlo llenado de leña y de piedras adecuadas para conservar el calor, esperaron a que se consumieran las materias combustibles; luego depositaron sobre las cenizas calientes, sin más preparación, la carne, cubierta con hojas aromáticas, y recubrieron todo herméticamente con ramas y tierra amontonada. Al cabo de un rato su cena estaba a punto, y la devoraron como hombres a los que un largo camino ha azuzado el apetito. Cuando acabaron su comida, se echaron en el suelo con el puñal en la mano. Después, sobreponiéndose su fatiga a la dureza del suelo y a las constantes picaduras de los mosquitos, no tardaron en dormirse.
Pero Martínez, en su agitado sueño, repitió varias veces los nombres de Jacopo y de Pablo, cuya desaparición le preocupaba sin cesar.