Un Drama en México
Un Drama en México Llegaron a la colina de la Brea, que franquearon por senderos abruptos, a lo largo de precipicios que aún no eran los insondables abismos de Sierra Madre. Después, una vez recorrida la vertiente opuesta, los dos jinetes se detuvieron para dar un descanso a los caballos.
El sol ya estaba a punto de desaparecer por el horizonte cuando Martínez y su compañero llegaron al pueblo de Cigualán. La aldea estaba formada por algunas chozas habitadas por indios pobres, de esos a los que se denomina mansos, es decir, agricultores. Los indígenas sedentarios son, en general, muy perezosos porque no tienen más que tomar las riquezas que les prodiga una tierra tan fecunda. Su holgazanería también les distingue claramente de los indios empujados a las mesetas superiores, a los que la necesidad ha vuelto industriosos, así como de los nómadas del Norte, que, como, viven de la depredación y las rapiñas, no tienen nunca morada fija.
Los españoles no obtuvieron muy buen recibimiento en el pueblo. Reconociéndoles como a sus antiguos opresores, los indios se mostraron poco dispuestos a serles útiles.
Por otra parte, otros dos viajeros acababan de atravesar la aldea antes que ellos y habían acabado con la poca comida disponible.
El teniente y el gaviero no tomaron en cuenta esta circunstancia, que, por otra parte, no tenía nada de extraordinaria.