Un Drama en México
Un Drama en México —¡Si hubiéramos estado encima…! —exclamó filosóficamente el gaviero.
MartÃnez era presa de un violento sentimiento de terror.
—¡La serpiente, la fuente, la avalancha! —murmuraba.
De pronto, con los ojos extraviados, se lanzó sobre José.
—¿No acabas de hablar del capitán Orteva? —gritó, con los labios contraÃdos por la cólera.
José retrocedió.
—¡Ah! ¡Nada de desvarÃos, mi teniente! ¡Un responso por nuestros caballos, y en marcha! No es bueno permanecer aquà si la vieja montaña sacude su melena.
Los dos españoles echaron a andar por el camino sin decir palabra y, a mitad de la noche, llegaron a Cuernavaca; pero allà les fue imposible procurarse caballos, y al dÃa siguiente tuvieron que emprender a pie el camino hacia la montaña de Popocatepetl.